sábado, 28 de noviembre de 2009

Improvisando

Con la visita de Luis, el hemano de Eloy, nos tocaba semana de viajes, y teníamos uno planeado a Leeds. Debido a una mala organización desde el principio en el viaje, al final no pudimos ir ya que no pudimos encontrar un alojamiento a un precio razonable. Así que parecía que nos íbamos a quedar en Galway sin nada que hacer. Hasta que de repente me dije, si ya tenemos los billetes a Dublín, ¿por qué no vamos allí? Así que nos fuimos a Dublín corriendo para preparar todo a última hora ya que no teníamos pensado salir hacia ningún lado.

Tras las 4 bonitas horas de autobús que nos separan, nos dirijimos al albergue donde por 10 míseros euros te dejan pasar una noche.

Cuando teníamos ya todo predispuesto para quedarnos en Dublín, salimos un rato de compras hasta que cerraron. Vamos a las 8, que no hay nada abierto más tarde. Cenamos y después había que echar una pinta en el Temple Bar, como buen turista que va a Dublín (por tercera vez en este año para mí) Parecía que la noche no iba a durar mucho más y que pronto nos iríamos a la cama. Pero decidimos ir a echar la última cerveza a un bar de rock. Fuimos allí, y a las 11 nos echaron. Pero tienen una parte en el sótano que es como discoteca y fuimos allí a terminar la cerveza. Cuando nos la íbamos a acabar empezó a tocar un grupo y la verdad que lo hacía bastante bien, tocando canciones conocidas de rock, aunque tengo que reconocer que algunas no las conocía, para mi propia vergüenza como gran conocedor de música que soy. Así que allí nos quedamos a echar el resto de la noche hasta algo más de la una. Fue una buena noche.

A la mañana siguiente, nos levantamos pronto y nos dirijimos a la fábrica de Guinness, que yo no me quería ir del país sin haber pasado por allí. Después de enseñarte cómo la fabrican, aunque por desgracia sólo se ven vídeos y nos las máquinas funcionando de verdad, al final se llega a la azotea, donde hay una habitación circular de 360º acristalada donde se ve todo Dublín y te tomas una cerveza. Claramente la mejor pinta de Guinness que te puedes tomar en tu vida.

Como Dublín tampoco es muy grande, después de una rápida visita al resto de lo que quedaba por ver, volvimos en el bonito autobús de 4 horas a Galway, con retenciones, carreteras inundadas y accidentes. De todas las veces que he cruzado el país (unas 10) este ha sido claramente el peor de todos, ha sido inumano ir a 30 km/h durante bastante rato, cuando no estábamos parados.

Ahora a esperar a la siguiente aventura. Posiblemente el domingo volvamos a Moher para que lo vea el hermano de Eloy. Aunque ya no adelanto los planes porque pueden variar en cualquier momento.

3 comentarios:

  1. Buen resumen... Porque la verdad es q no izimos muxa cosa más, pero estuvo bien. Eso sí, mucho bussss.
    Vergüenza te tendría que dar no conocer todas las canciones con sus respectivas letras, aiiiisss!!

    ResponderEliminar
  2. mir alqo eu he encontrado...quiza deberias volver a dublin......

    http://sorprendible.blogspot.com/2009/11/downpipe.html


    Que no se puedan pegar enlaces en lso comentarios es uan mierda

    ResponderEliminar
  3. Ese edificio sigue ahí iluminado. Las luces no se mueven tan rápido ni nada pero está iluminado, XD.

    ResponderEliminar