Desde que el año pasado empecé a correr y a apuntarme en carreras, poco a poco ha ido gustándome cada vez más este deporte. Es una gran satisfacción ver cómo sales a correr, vas progresando y después puedes competir para tener tiempos oficiales. Que aunque no sean muy buenos, hace ilusión tenerlos.
Este año aún no había participado en ninguna carrera ni había salido a entrenar. La verdad que el tiempo no acompañaba mucho. Pero de repente recibí un correo de la universidad ofreciendo apuntarse a unos campeonatos universitarios de Aragón, y sólo costaba la inscripción 3 euros. Como aún no había salido a correr este año, sabía que no iba a hacer una buena marca, y mi único propósito era terminar la carrera con un tiempo de una hora aproximadamente, ya que mi estado físico ahora no es muy bueno.
Apuntándome a la carrera además me empezaba a obligar a salir a correr, que si no me da mucha pereza. Me apunté y para empezar a entrenar, salí el sábado pasado a probar en qué estado de forma me encontraba. Hice unos nueve kilómetros en poco más de 51 minutos, así que veía que podía lograr mi objetivo de una hora.
Pero por la noche salí a cenar y a tomar algo y empecé a notar una ligera molestia en un pie. Poco a poco el dolor fue a más y llegué a casa cojeando. Pasé un par de días con dolor y cojeando al andar, pero se fue yendo la molestia con el paso de los días. Para no forzar, decidí no volver a salir a correr e ir directamente a la carrera, en la que yo pensaba que podía realizar mi tiempo.
Ayer, el día antes de la carrera, salí a tomar algo y llegué a casa a las 3. La carrera era a las 12, así que daba tiempo suficiente de descansar y llegar bien.
Hoy por la mañana me levanto bien, desayuno tranquilamente, y voy hacia la carrera que tenía la salida en los campos de la federación, enfrente del CPS. Llego allí y pregunto a un hombre de los de organización dónde se recogía el dorsal. Me pregunta que si iba a correr, y me indica dónde se recogen. Ya me quedo con la mosca detrás de la oreja con esa pregunta, no creo que tenga tan mala pinta atlética. Recojo el dorsal y el chip, me lo pongo todo, y dejo la ropa en el coche. Como lo tenía un poco lejos de la salida, decido ir ya sin sudadera, ya que el tiempo no era malo.
Me acerco hasta la salida y veo todo el circuito muy bien señalizado, y una pantalla gigante con los tiempos de los corredores de las pruebas infantiles. Y de repente veo, que la carrera se llama “V Cross Gobierno de Aragón” y no los campeonatos universitarios en los que me había apuntado.
Tenía todavía 40 minutos hasta que empezase la carrera. En ese tiempo se procede a dar salida a la prueba femenina, que tenía muy pocas participantes, y concluye con muy buenas marcas de casi todas ellas. Entre las que se encontraban Luisa Larraga y María José Pueyo. Excelentes atletas.
Empiezo a calentar suave y a estirar, mientras el resto de atletas calentaban sin parar de correr. Ya veía que había bastante nivel, aunque de momento en todas las carreras en las que había estado hay mucho nivel, pero luego también había gente de las que hacen mis marcas. No veía a ese tipo de gente.
De repente, veo una persona que me suena, le miro el dorsal y era el número 1. Caigo en la cuenta de que es Eliseo Martín. Para mis adentros pienso, que también suele correr la San Silvestre y ahí la gente va para pasarlo bien.
Oigo por los altavoces que hay que ir a la línea de salida, y que la carrera consta de 5 vueltas al mismo circuito. Ya no me empieza a gustar, porque me veía doblado 3 veces por Eliseo Martín.
Me dirijo hacia allí y veo que no hay muchos participantes, y pienso que ya irán llegando. Ahí estábamos entre 30 y 40 personas, y sólo dos con camiseta de manga larga. El resto estaban vestidos con ropa de atleta profesional y de equipos de atletismo.
Se da la salida y el ritmo va fuerte, como esperaba. Me quedo en los últimos puestos intentando no descolgarme mucho. Por delante veo a un hombre que va ligeramente más fuerte que yo, pero le mantengo la distancia. Por detrás de mí, ya sólo queda una persona, el otro que iba con manga larga. Salgo mentalizado de que puedo acabar la prueba, sin importar la marca, me hacía ilusión acabarla con tan pocos participantes y entre ellos a Eliseo.
Llevo buen ritmo aunque un poco fuerte para el que suelo ir, así que lo bajo. Noto que además me había quedado algo frío al estar tanto tiempo sin sudadera ni pantalones largos. El resto de participantes empiezan a sacar cada vez más trozo, pero por lo menos no voy último. Pasan 5 minutos y voy bien, aunque sin encontrar un buen ritmo. Ya empiezo a ver a la gente que me aplaude y me anima sólo por ir el penúltimo. Oigo a un niño decir: “Papá, mira a el último, vamos a animarle”. En esos momentos aún no era el último, así que ese ánimo me imagino que ni siquiera era para mí. Doy la primera vuelta, y en el cronómetro me marca 10 minutos. Muy bajo para mí, ya que esperaba llevar 12 minutos. Sigo bajando el ritmo, pero veo que empiezo a pagar el esfuerzo de esos dos primeros kilómetros rápidos para mí, y de no haber salido con el cuerpo lo suficientemente caliente. Oigo que el último me empieza a recuperar terreno al bajar yo el ritmo, y al poco me pasa. Con la desmoralización que supone todo lo ya comentado, empiezo a notar una ligera molestia en el pie, que ya es el detonante para decir adiós a la carrera. A los 15 minutos de participación, noto ya el aliento de Eliseo, Carriquero y Saji, que eran los tres iban en cabeza para disputarse el triunfo, terminando de desmoralizarme. Así que me esfuerzo un poco para salir de la contra meta e ir hacia un lugar más apartado dónde casi no hubiese gente para salir del circuito y dejar de hacer el ridículo. Me quedo descansando un poco y veo ganar a Eliseo.
Vuelvo hacia casa, y busco la prueba en la que había participado. Sale en la página de la federación de atletismo marcada en el calendario nacional. Sigo buscando en noticias, y encuentro que es una prueba de Cross situada en el puesto 31 del ranking internacional.
Es una pena no haber tenido casi entrenamiento y que la molestia del pie no me dejase terminar la carrera. Porque me hubiese dado una satisfacción enorme terminar semejante prueba, con semejantes atletas, y con la poquísima cantidad de participantes que había. Pero está claro que lo mío son las carreras populares, y aún así, las acabo en la mitad inferior de la clasificación.
Si es que te metes en unos embolaos que para que. Si te sirve de consuelo la noche también fue deportista, estuvimos con Ribery pero al menos que yo sepa no le metieron ningún gol :D, ya te contarán estos
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